EL TRABAJO DEL ILUMINADOR TEATRAL por Carlos Alzueta

 

“Un buen modisto debe ser arquitecto para la forma, pintor para el color,  
músico para la armonía y filósofo para la medida”.
Cristobal Balenciaga.

 

Les traigo a colación este aforismo del diseñador de Guetaria porque define una característica imprescindible de los iluminadores teatrales: el ejercicio de nuestro oficio de una forma tangencial, es decir, observando nuestro trabajo desde diferentes puntos de vista y llevándolo a cabo con múltiples técnicas.
Acompáñenme a través del siguiente texto, en el que, a modo de resumen, enumero los pasos en los que puede resumirse el proceso de creación de la iluminación de una obra de teatro.

Pero antes veamos el objeto que nos ocupa: nuestro trabajo básicamente consiste en asegurar la correcta observación del hecho teatral y en el mejor de los casos, cuando nos sobran tiempo y recursos técnicos,
en el subrayado, la acentuación, el énfasis, la potenciación, en suma, de la información y las emociones representadas sobre las tablas…
Los iluminadores teatrales con este fin se proveen de una suma variable de habilidades, técnicas y conocimientos  adquiridos desde diferentes procedencias pero afinados siempre con la experiencia.

 

1. La lectura del texto.
En su génesis, el teatro se expresa textualmente, es decir, se escribe, y es por tanto el acercamiento al texto la primera toma de contacto del iluminador con la función.
Una primera visión simultánea de la función por parte de todo el equipo técnico y artístico al completo va a llevar mas lejos la particular del director de la dramaturgia del texto.
La tangencialidad no es exclusiva de los iluminadores, en general todos los y las profesionales del teatro desarrollan sus labores en el medio con un conocimiento general del mismo; sus aportaciones, por tanto, en esta fase del proyecto, suelen ser generalmente pertinentes.

 

Una vez estudiado el texto y acotada la visión del director y la escala de la producción:
2. Búsqueda de referencias: visuales, literarias, teatrales, musicales, cinematográficas o fotográficas.  
( Internet es, en la actualidad, una fuente inagotable de ellas… no acierto a imaginar como se documentaban los profesionales del teatro hace 50 años…).
Particularmente, en el caos de los iluminadores, en ocasiones la fuente de inspiración es la naturaleza donde el fenómeno de la luz se muestra de forma continua y en su expresión más pura. Comprenderán que la simulación en el interior de un escenario de la fenomenología de la luz natural ( color, orientación, intensidad, contraste y sombra, propagación … ) es siempre un reto apasionante.
En esta parte del proceso el intercambio de referencias entre el equipo artístico es habitual.

 

3. El trabajo sobre la propuesta escenográfica y de vestuario y las zonas de actuación, una vez que éstos han sido
diseñados.  
Podríamos diferenciar, de forma general, todos los proyectores de la luz de un montaje teatral en tres grupos interdependientes pero diferentes. Los primeros proyectarán la luz que iluminará a los actores ( y que según los estudios de campo si es insuficiente reduce la inteligibilidad de sus palabras), y consideraremos como la luz de las zonas de actuación.
El segundo grupo lo componen aquellos dedicados a iluminar la escenografía y crear ambientación,( lo que los anglosajones llaman “toning and blending”). Incluso si la escenografía es un contenedor vacío, una cámara negra, el espacio de actuación posee una luz intrínseca que los iluminadores debemos revelar.
El tercer grupo de proyectores sería el considerado como “especiales”. Proyectarán la luz de todos aquellos momentos y efectos y zonas de énfasis para los que no puedan utilizarse ninguno de los proyectores de los grupos anteriores.
Hacemos un alto en el camino de esta somera relación de los aspectos de nuestro trabajo para resaltar la figura de Stanley McCandless (May 9, 1897 – August 4, 1967), considerado el padre del diseño de iluminación moderno…
Anteriormente a él, otros, como Appia o Svoboda, adelantaron la figura del moderno creador total del teatro, conocedor de la importancia capital del uso de la luz en su trabajo, pero McCandlles, desde el cartesiano entorno de las universidades americanas de los 30 y 40 trazó el camino a seguir de los iluminadores entendiendo el rol que deben tomar en todos los aspectos de la iluminación teatral, desde la ingeniería de los proyectores que utilizamos hasta el diseño final de nuestros trabajos.
Fue el primero, además , que , pone en negro sobre blanco y con un enfoque científico lo más importante de sus conclusiones en un método: “ El método McCandless“, que todavía hoy seguimos utilizando en todo el mundo… les aconsejo una incursión a través de Google en la vida de este iluminador de Illinois…
Hecho este inciso, debo decirles que en la actualidad el diseño de iluminación se realiza durante una parte muy importante de su desarrollo en un entorno virtual, recreando en espacios 3d el entorno de nuestro trabajo, esto es, los teatros. Esto reduce notablemente el tiempo de trabajo a pie de obra… o quizá… realmente lo aumenta… es decir, disponer de una primera aproximación al espacio virtual y la cantidad ingente de información que nos proporciona previo a nuestra llegada al teatro antes del estreno, supone una optimización del tiempo.
Como todos Uds. podrán imaginar, es precisamente el tiempo el más escaso de los recursos del iluminador teatral.
Normalmente el desembarco de la compañía en el teatro se produce ya en un estadio de nervios previo al inminente estreno… que en la mayoría de los casos, además, acontece antes de lo que desearíamos…

 

4.El proceso de ensayos:
En este punto del proceso es bastante probable que hayan comenzado los ensayos con actores. En una sala de ensayos acondicionada para realizarlos ( por ejemplo, con parte de la utillería y con el suelo marcado con las dimensiones de la escenografía ), o a veces en un escenario convencional, comienza a ensamblarse la dirección de actores.
El iluminador necesita estar pendiente de estos ensayos porque producen una cantidad enorme de información útil necesaria para completar parte de la información que todavía necesita en este punto de su trabajo.

 

5. La planimetría.  
Una vez determinado el conjunto de proyectores necesarios para la correcta iluminación de la función y determinada la luz de la escenografía y ambientación, llegamos al momento de plasmar toda esta información sobre el papel.
Se realiza, en este punto, una representación escalada del diseño de iluminación con una base de delineación general y una parte teatral específica utilizando con una simbología propia del diseño de iluminación de uso general en prácticamente toda la industria teatral del mundo. Además de esto, se delinean unas hojas de enfoque ( que los iluminadores anglosajones llaman magic sheets ), que explican las direcciones de enfoque de todos los proyectores.

 

6. Los ensayos finales y la puesta en escena.  
En los días o semanas, ( meses en una superproducción ), previos al estreno, el equipo
artístico-técnico se reúne diariamente en el teatro, el del debut o en otro que hace las veces de sala de ensayo, normalmente en jornadas partidas técnico/artísticas.
Es en estos días cuando el director tiene la posibilidad de engarzar todos los elementos que se ponen a su disposición para ensamblar la función.
Seguramente, asimismo, que es la primera vez que puede disponer para su trabajo de la escenografía sobre el escenario, el vestuario completo, la utilleria y attrezzo necesarios y los medios técnicos ( sonido, video, iluminación), preparados y a su disposición.

 

7. La programación de la consola de iluminación…  
Los iluminadores controlamos los proyectores de los teatros a través de sistemas eléctricos y electrónicos diseñados para poder memorizar la representación en unos dispositivos denominados “consolas de iluminación”.
Existen bastantes fabricantes en el mercado, aunque a medida que los modelos se van haciendo más sofisticados disminuye la cantidad de ellos. Aunque en general es de obligado conocimiento ( aunque en determinados tipos de producción no importe ),
el manejo de las consolas o mesas de iluminación no debe distraer al iluminador de su verdadera función en este estadio del montaje teatral: su misión consiste en imaginar todas las posibilidades de la luz como lenguaje, de su expresividad,
es en este punto en donde el iluminador afina realmente su diseño y la mesa de luces y su programación no son más que una herramienta y una técnica.

Llegados a este punto la función ya está en marcha… ahora sólo el público, o el tiempo, decidirán si nuestro esfuerzo ( en conjunción con el del resto del equipo ) es o no flor de un día… o quizá, quién sabe, merezca incluso una reposición en el futuro…

Antes de dar por finalizado nuestro trabajo con la función debemos resumir todas las cuestiones relacionadas con la iluminación de la misma en:
8. La carpeta de información técnica.
Los anglosajones llaman a este conjunto de información “lighting bible”. En una superproducción teatral la analogía es real, teniendo en cuenta que el montón de papeles puede tener del grosor de una biblia estándar…
La carpeta técnica es el resumen del conjunto de planos de iluminación, los archivos con las programaciones de la función para diferentes versiones, las hojas de enfoque de todos los proyectores y el resto de la información relacionada con la iluminación de la obra. Este conjunto de datos junto con el texto acotado de la misma, permitiría, en principio, que cualquier técnico, incluso uno que no hubiera visto en su vida la obra, fuera capaz de montarla en un escenario y de operarla.

 

Permítanme, a modo de epílogo, apuntarles otra de las características intrínsecas a nuestra actividad. Es la posibilidad de interactuar con las gentes del teatro y de llevar a cabo un trabajo ( en la mayor parte de los casos vocacional )
enriquecedor para todos y todas los que lo realizamos. Una profesión que nos obliga a tomar prestadas referencias del pasado, a estar en contacto con la contemporaneidad del teatro y a avanzar técnicamente hacia el futuro del control de la luz y sus sistemas…
El diseño de iluminación teatral es la artesanía de un material dual como es la luz capaz de ajustarse incluso a dos teorías científicas no excluyentes ( la ondulatoria y la corpuscular ), con esa doble teorización que parece también ser intrínseca sus efectos: tangible y etéreo a un tiempo, sutil y potente a la vez, la sombra de Appia y la luz corpórea de Svoboda…
Una atracción, en fin… que todos y todas alguna vez hemos experimentado contemplando una puesta de sol o manejando una linterna durante las aventuras infantiles en el desván de nuestros abuelos… No puedo negarles que es una ocupación apasionante…

“Un buen iluminador debe ser arquitecto para la forma, pintor para el color,  
músico para la armonía y filósofo para la medida”.

 

¿ LES SUENA ?

Carlos Alzueta Bengoetxea (a.a.i)

(fotos Javier Naval)

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