
CONSTELACIONES, de Nick Payne, en el Teatro Valle Inclán
26 marzo, 2025
PANORAMA DESDE EL PUENTE en el Teatro Fernán Gómez CCV.
26 marzo, 2025Barco Pirata, Unahoramenos produccciones y Teatro Pérez Galdós
presenta
de Bertol Brecht
A partir del 18 de septiembre del 2026
«La Ópera de los Tres Centavos» es una obra de teatro musical escrita por Bertolt Brecht con música de Kurt Weill. Se estrenó en Berlín en 1928 y es una de las piezas más representativas del teatro épico, con una fuerte crítica social envuelta en ironía y sátira. Ambientada en el bajo mundo londinense del siglo XIX, la obra sigue la historia de Mackie Messer (Mack el Navaja), un carismático criminal que se mueve entre ladrones, prostitutas y policías corruptos.
En “La ópera de los tres centavos” Bertolt Brecht pretende denunciar la prostitución, la miseria y el abuso de poder en plena crisis económica: la obra se estrenó en Berlín en 1928, una época (el final de la década de los años veinte) convulsa. El texto de Brecht es una crítica feroz contra el capitalismo. Para ello, el autor lleva a escena una revisión actualizada de la parodia musical “La ópera de los mendigos”, del inglés John Gay, y enseña al mundo la version más cruda de este sistema económico, que Brecht considera que funciona como una gran maquinaria de delito organizado.
“La ópera de los tres centavos” es una obra teatral en un prólogo y tres actos, con música de Kurt Weill y libreto en alemán de Bertolt Brecht.
Barco Pirata, Unahoramenos produccciones y el Teatro Pérez Galdós traen a la actualidad esta obra, bajo la dirección de Mario Vega (Unahoramenos Producciones) y con Coque Malla en el papel protagonista.
Libreto de Bertolt Brecht
Música de Kurt Weill
Dirección de Mario Vega (ANA, TAMBIEN A NOSOTRO NOS LLEVARÁ EL OLVIDO, PROTOCOLO DEL QUEBRANTO)
Reparto Coque Malla, Diego Molero, Esther Izquierdo, Omar Calicchio, Paula Iwasaki, Andrea Guash, Cristina García., Miquel Mars, Carmen Barrantes y Dulcinea Juárez
Con cinco músicos en directo
Arreglos Musicales Miguel Malla
Diseño de vestuario: Elda Noriega
Una producción de Barco Pirata, Unahoramenos produccciones y Teatro Pérez Galdós
Si me preguntas te diré que LA ÓPERA DE LOS TRES CENTAVOS es más opereta que ópera, más espertento vallenclaniano que comedia como tal, más cerca del cabaret que del musical anglosajón, y con una ironía constante que desmonta cualquier pretensión de grandeza.
No es una ópera en el sentido tradicional (ni seria, ni grandiosa), ni tampoco un musical al estilo Broadway. Es un «Stück mit Musik»: teatro épico con números cantados que no pretenden la continuidad ni la ilusión operística. Weill mezcla jazz, tango, blues, canciones de cabaret y parodias de corales y arias (maravilloso el duelo de divas/novias de Mackie). Eso la acerca a la opereta y a la ópera bufa: ligereza formal, personajes de bajo mundo, desenlace paródico.
Pero el tono va mucho más allá de la simple comicidad. La distorsión grotesca de la sociedad capitalista (ladrones, mendigos organizados, policías corruptos, prostitutas y burgueses que se intercambian roles), el cinismo moral («primero es comer, después la moral») y la presentación de la realidad como una farsa monstruosa la sitúan más cerca del esperpento valleinclanesco que del musical convencional. Brecht no busca la identificación emotiva ni el entretenimiento agradable; usa el distanciamiento, las canciones interrumpidas y el lenguaje soez para que el espectador vea la deformación de lo real. Es una caricatura feroz.
De está versión tenemos que destacar, sin duda, el ímprobo trabajo de sus 7 músicos y su reparto (Diego Molero, Paula Iwasaki, Ruth Sanchez, Miquel Mars, Carmen Barrantes y Dulcinea Juárez). Todos ellos conocidos del mundo de la interpretación, los musicales, las comedias… TODOS con una trayectoria tan seria y sólida que consiguen que sus cambios de personajes y el tono de los mismo fucionen con la verosimilitud necesaria dentro del enredo.
NO me he olvidado de Coque Malla, el hombre de la eterna juventud. Le recuerdo mucho en cine junto a Penélope Cruz en la película “Todo es Mentira”. Desde entonces entiendo que su tradición familiar/teatral y los conciertos le han dado una solvencia y presencia escénica que sorprende y mucho. Malla no es un cantante haciendo un papel, es un actor. Su acertado tono, el preocuparse de encajar las canciones en cada momento de la historia o la atención por todos los que comparte escena (que se nota); le hacen llegar a una cota de calidad francamente brillante. Coque Malla mola mucho, mucho!.
LA ÓPERA DE LOS TRES CENTAVOS no es ni quiere ser una función para paladares sensibles. Su partitura, sus diálogos, sus reinvindicativos soliloquios y su final dejan claro de qué va la función y el motivo de volver a ponerla en escena. Una vez más, un texto escrito en un momento clave de la historia (camino ya de los 100 años) nos viene a recordar dónde estamos nosotros en la misma y lo que puede pasar si no reflexionamos.