
Centro Dramático Nacional y Kunstenwerkplaats con Kaaitheater, Kunstencentrum BUDA y C-Takt
presentan
Texto y dirección Edurne Rubio
del 30 ABR – 31 MAY 2026
Tinieblas es una obra de teatro escrita y dirigida por Edurne Rubio. Esta pieza se presenta como una “colección de historias sobre personas que se pierden”, diseñada para ser una experiencia sensorial que explora la tensión entre el interior y el exterior, el movimiento físico y la capacidad de la imaginación para trascender límites. La obra plantea una pregunta central: “¿Se puede buscar un camino sin mirar el mundo?”
Tinieblas invita al público a perderse en el teatro para encontrar otros caminos posibles. La artista visual Edurne Rubio presenta en el Centro Dramático Nacional una propuesta escénica que da protagonismo a la niebla como elemento escénico que inunda la sala de oscuridad
La pieza invita al espectador a dejarse perder a través de imágenes invisibles conformadas gracias al trabajo del espacio sonoro, la iluminación, la escenografía o la palabra y la actuación de las intérpretes
Tinieblas podrá verse en el Teatro Valle-Inclán entre el 30 de abril y el 31 de mayo
Edurne Rubio, conocida por su trabajo en el ámbito del arte contemporáneo y el teatro experimental, crea en Tinieblas una propuesta que combina elementos performativos y sensoriales, buscando generar una experiencia inmersiva. La obra se centra en la idea de la pérdida, tanto literal como metafórica, explorando cómo los individuos navegan por la desorientación en un mundo complejo. La descripción del CDN destaca que Tinieblas juega con la velocidad y la percepción, contrastando el “lento caminar de un ser humano” con la capacidad de la imaginación para “teletransportarse” a gran velocidad, provocando una sensación de vértigo. Este enfoque sugiere un diálogo entre lo físico y lo mental, lo tangible y lo abstracto, invitando al espectador a reflexionar sobre la búsqueda de sentido en un contexto de incertidumbre.
Sobre el espectáculo
Tinieblas es una colección de historias sobre personas que se pierden.
Una narración polifónica que recrea sucesos reales o bien, situaciones que quizás solo hayan existido en la imaginación colectiva: leyendas, cuentos, rumores…
Vivimos en un continente completamente cartografiado. Los senderos del bosque están señalizados y las rutas detalladas en guías. Conectados a miles de satélites que orbitan el planeta, buscamos nuestro camino sin mirar el mundo que nos rodea.
¿Dónde y cómo podemos perdernos hoy? ¿En el teatro?
Tinieblas es un espectáculo en el que público se pierde, se encuentra y se vuelve a perder. El teatro es el centro de un territorio, un lugar con sus propias coordenadas geográficas y, al mismo tiempo, espectadoras y espectadores, unidos, forman un solo cuerpo que se pone en movimiento, como una bandada de estorninos.
Se trata de una experiencia sensorial que mantiene siempre la tensión entre el interior y el exterior, entre el lento caminar de un ser humano y la posibilidad de teletransportarse con la imaginación a tal velocidad que provoca vértigo.


El Centro Dramático Nacional se transforma escénicamente convirtiendo la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán en un paisaje sensorial en el que puede pasar de todo mediante diferentes escenas independientes que crean mundos de ficción en torno al mundo tradicional de nuestros pueblos y de su entorno natural.
El montaje se articula a partir de una concepción sensorial en el que la iluminación, la escenografía, el espacio sonoro, o la interpretación a través de palabra y movimiento adquieren un papel central en la dramaturgia.
La niebla, elemento clave de la pieza, se convierte en un cuerpo que invade el espacio escénico y transforma la relación del público con lo que sucede: “La niebla es un ente en continua transformación que toca físicamente al espectador. Reduce la visibilidad y nos obliga a ver con los oídos, a escuchar el mundo de una manera más atenta”.
Inspirada en su investigación previa sobre la oscuridad en las cuevas, la obra plantea también una reflexión sobre otras formas de conocimiento: “Trabajar en la oscuridad es una manera de rebelarme contra la idea de la luz como símbolo del conocimiento. Es un deseo de buscar un saber más intuitivo, más animal”.
Explica que la pieza nace del interés por “habitar la oscuridad como un espacio lleno de posibilidades, donde lo que no se ve activa otras formas de percepción y de imaginación”. En este sentido, Tinieblas no plantea la oscuridad como ausencia, sino como un territorio fértil desde el que generar imágenes mentales, relatos y experiencias compartidas. La pieza genera una potente imaginería: “Es una propuesta muy visual. Aunque el espacio está prácticamente vacío, gracias a la maquinaria del teatro y al sonido se invocan imágenes y lugares lejanos, permitiendo al público desplazarse mentalmente”, señala Edurne Rubio.
El espacio escénico se concibe como un paisaje sensorial que exige un papel activo por parte del público mediante la difusión de los límites escénicos entre la escena y el espectador.
La iluminación y la escenografía diseñados por Leticia Skrycky dejan de ser recursos técnicos para convertirse en elementos estructurales que modulan la percepción y se redefinen. La oscuridad —y su reverso, la niebla como “oscuridad blanca”— permite, en palabras de la artista, “proyectar nuevas imágenes sin tener que adaptarnos a lo que ya conocemos”.
El sonido de Lieven Dousselaere y Sandra Vicente adquiere un papel determinante en la construcción de la experiencia ya que guía al espectador por un espacio invisible que sustituye a la imagen. Edurne Rubio subraya la importancia de este elemento en la escritura escénica: “Hemos escrito esta obra no solo con palabras, también con luces y con sonidos. De hecho, los silencios son muy importantes y elocuentes”.
Las intérpretes Tania Arias Winogradow y Somaya Taoufiki encarnan diferentes personajes que son herederas del legado cultural e histórico, que han inspirado a Edurne Rubio relatos históricos y legendarios recogidos durante su investigación.
El equipo artístico cuenta además con la colaboración de María Jerez, con quien Edurne Rubio ya había trabajado anteriormente, y que en esta ocasión participa como ayudante de dirección y dramaturgia, reforzando una línea de investigación compartida en torno a los lenguajes escénicos contemporáneos.
Texto y dirección Edurne Rubio
Reparto Por confirmar
Escenografía e iluminación Leticia Skrycky
Sonido Lieven Dousselaere y Sandra Vicente
Ayudante de dirección María Jerez
Producción Centro Dramático Nacional y Kunstenwerkplaats con Kaaitheater, Kunstencentrum BUDA y C-Takt