Gabriel Olivares y el Teatro

Desde que tengo uso de razón siempre han convivido en mi estas dos formas de expresión: el cine y el teatro.

 

Siempre he tratado de moverme con un pie puesto en cada una de ellas.

En mi infancia, rodé y rodé con el pequeño tomavistas de Súper 8 todo tipo de películas, a las que siempre acompañaba con su versión teatral. De hecho, el primer espectáculo que escribí y estrené en un teatro fue El Reló (que da nombre a mi productora) y que contaba la historia de una saga familiar a través del tiempo y que usaba proyecciones de Súper 8 en la puesta en escena. Lo monté con 17 años dentro del grupo de teatro del Instituto albaceteño donde estudié. Ese primer paso se ha mantenido hasta hoy en día.

Mi formación siempre estuvo más vinculada al audiovisual (Comunicación Audiovisual en la Complutense y en la ECAM especialidad de dirección) y aunque mi vida profesional ha estado más vinculada el teatro, con alguna incursión al mundo del cine como director de cortos, guionista y productor, siempre he sentido que las dos disciplinas son dos caras inseparables en mí como creador.

Fue a partir de 2006, con el estreno de la comedia “El Día del Padre” cuando el teatro se cruzó definitivamente en mi camino. Desde entonces, han sido muchas las funciones que he tenido la suerte de dirigir: “Burundanga”, “El Nombre”, “Mi primera Vez”, “El Extraño Viaje”,Nuestras Mujeres, Our Town, y otros títulos que me han enseñado lo que sé de esta profesión.

Por la vinculación al teatro, descubrí hace cinco años, dos herramientas teatrales que han sido para mí decisivas y definitorias como director de teatro. Estas dos herramientas son los Puntos de Vista Escénicos (Viewpoints) y el método Suzuki de entrenamiento actoral. Estas dos herramientas –desarrolladas originalmente para el teatro- son la base de la SITI Company de Nueva York, dirigida por Anne Bogart, que es sin duda una de las creadoras y maestras más importantes del teatro Contemporáneo. He tenido la suerte de profundizar y aprender estas técnicas con la SITI Company en varias estancias en Nueva York.

Por la importancia que han tenido los Puntos de Vista y el Suzuki en mi trabajo como director, trataré de describir brevemente, en qué consisten y la filosofía que guardan en su interior. Los Viewpoints nacen en la danza posmoderna neoyorquina. Fueron creados por la coreógrafa Mary Overlie, y luego desarrollados para el teatro por la directora Anne Bogart. El objetivo del entrenamiento Viewpoints está en profundizar en la dualidad de la conciencia escénica: la atención que el actor dirige hacia fuera, a lo que sucede en el espacio y con los compañeros y, al mismo tiempo, la que uno dirige hacia sí mismo y las acciones propias.

El objetivo del entrenamiento Suzuki es volver a situar el cuerpo-mente integrado del actor en el centro del evento teatral. Es una disciplina rigurosa, con influencias diversas del teatro clásico en Japón y Grecia, del ballet, el flamenco y las artes marciales. Los ejercicios están diseñados para arrojar al cuerpo a una posición de desequilibrio donde el actor, con su propio empeño y concentración, descubre su capacidad de expresión. Esta “gramática de los pies” está enfocada a desarrollar la conciencia del centro energético del cuerpo. Es en este centro donde el actor encuentra la energía necesaria para la precisión y la claridad de la expresión de su voz y acción. Sobre todo, en el entrenamiento Suzuki, el actor se enfrenta a través de un compromiso personal con la fuerza emocional y física que necesita para irradiar su presencia en el escenario a cada momento.

Después de conocer y formarme en estas herramientas, decidí montar un taller en Madrid para seguir investigando y profundizando en ellas. En diciembre de 2011 alquilé una sala de ensayos y en compañía de un nutrido grupo de actores cree el TeatroLab. Un laboratorio en el que investigamos y entrenamos una manera diferente de hacer teatro, alejado de procesos convencionales de trabajo y en el que cada uno de sus integrantes es una pieza clave del proceso de creación. Después de tres años de duro trabajo, de muchas equivocaciones y algún acierto, hemos conseguido crear un grupo de trabajo que comparte un lenguaje común en el que la colaboración y la excelencia artística es nuestra máxima.

En un primer momento, y dada mi experiencia como director de teatro del llamado “comercial”, mi primer impulso fue aplicar estas técnicas y estos procesos de creación en mis producciones teatrales, crear un puente entre dos maneras de entender y hacer teatro.

Este mes de septiembre coinciden 6 espectáculos dirigidos por mí en la cartelera madrileña. Creo que más que como una hazaña, habría que considerarlo una anécdota.

Burundanga, que es el más longevo de los espectáculos que he dirigido. Se estrenó hace más de 5 años en el teatro Maravillas y desde entonces sólo nos ha dado alegrías. Ahora se puede ver en el teatro Lara. Muchos repartos han pasado por la función y todos han sabido a adaptarse a esta comedia de Jordi Galcerán y dar lo mejor de si mismos.

“Una Boda Feliz”, un espectáculo protagonizado por Agustín Jiménez y que empieza su tercera temporada en el teatro Reina Victoria. Seguramente es la función más delirante y divertida de las seis. Un auténtico recital de comedia para todos los públicos.

En “El Nombre”, protagonizada por Amparo Larrañaga, es una de esas funciones que nacen bendecidas por las musas y que vuelve al teatro Alcázar, después de hacer temporada en el Teatro Maravillas y de girar por toda España.

“Más Apellidos Vascos” en el teatro Marquina que es la respuesta teatral a la películas 8 Apellidos Vascos y que con un reparto en estado de gracia, traté de hacer un homenaje al teatro más revistero y popular.

“Nuestras Mujeres” en el teatro La Latina que me ha permitido trabajar por primera vez con Gabino Diego y repetir con Antonio Garrido y Antonio Hortelano. Después de unos meses de gira, llega ahora a Madrid. Espero que el público disfrute de esta comedia atípica, provocadora en su planteamiento, y que ha sido tan grata de montar.

Por último “Windermere Club” que estará en el Teatro Fernán Gómez hasta octubre y que ha supuesto mi segunda colaboración con Juan Carlos Rubio, que ha hecho una estupenda adaptación –latina, salsera y en Miami- del clásico de Oscar Wilde, “El Abanico de Lady Windermere”.

No quiero olvidarme tampoco de “Al Final de la Carretera” , que estuvo el año pasado haciendo temporada en Madrid y que sigue de gira. Y de “Our Town”, un proyecto salido directamente del TeatroLab que espero que vuelva a Madrid en la próxima temporada.

En este momento me encuentro metido en la sala de montaje editando “El Debut” una película a medio camino entre la ficción y el documental, el cine y el teatro, y que rodamos el año pasado con los actores del TeatroLab. Espero que sepa captar el intenso proceso de creación basado en el trabajo en equipo y la colaboración.

¡Nos vemos en el teatro!

Gabriel Olivares

 

 

Gabriel Olivares

Gabriel Olivares

DIRECTOR Y PRODUCTOR TEATRAL

Creador del laboratorio de entrenamiento y creación TeatroLab El Reló.

En 2006 escribe y dirige “El Día del Padre”. En 2007 dirige una versión actualizada del clásico de Wilde “La Importancia de Llamarse Ernesto” y dirige la obra de teatro “A la Mancha, Manchega”. En 2008 adapta, produce y dirige el éxito de Off- Broadway “Mi Primera Vez”, texto que adapta a su versión francesa en el año 2012. En 2009 adapta y dirige la obra “El Enfermo Imaginario” de Molière. En 2010 estrena una nueva versión de “Arte” de Yasmina Reza, dirige “Los Monólogos de la Vagina” y produce la versión española del musical “Avenue Q” ganadora del Max 2012 al Mejor Espectáculo Musical. En 2011 se estrena “Venecia bajo la Nieve” de Gilles Dyrek.
En 2012 dirige “Historia de 2” de Eduardo Galán. En 2013 estrena “La Caja”, “Pioneras”, “Una Semana Nada Más” de Clément Michel ,“Una Boda Feliz” de Gérard Bitton y Michel Munz, y “Última Edición” de Eduardo Galán. En marzo de 2014 ha dirigido “Verónica”, de Carlos Molinero, “La Extinción de los Dinosaurios” de Fran Nortes y “Al Final de la Carretera” de Willy Russell, adaptada por Juan Carlos Rubio. En noviembre estrena “En el Baño”, la adaptación de “La Salle de Bain” de Astrid Veillon en el Teatro Arlequín. Ha trabajado con destacados autores contemporáneos como Jordi Galcerán del que ha dirigido varias obras desde 2011. Estas obras son “Burundanga” y “Cancún” y su adaptación del texto “El Nombre” de Matheu Delaporte y Alexandre de la Patellèire. En enero de 2015 dirige la versión teatral “Más Apellidos Vascos” de los mismos autores de la película “Ocho Apellidos Vascos” producida por La Zona y Mediaset Cine. También ha estrenado “Nuestras mujeres”,  “Our Town” de Thornton Wilder, “Windermere Club” y “La madre que me parió”.

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