
Producciones Teatrales Contemporáneas
presenta
Dirección y adaptación: David Serrano
del 12 junio al 27 julio 2025
Nueva lectura de un clásico incuestionable que sigue siendo absolutamente moderno y contemporáneo. Escrita por el dramaturgo estadounidense Tennessee Williams., la obra se ha convertido en un clásico del teatro moderno y es una de las más conocidas y estudiadas de Williams.
Un tranvía llamado deseo (1947) es una de las cumbres de la de la literatura estadounidense y de la dramaturgia del siglo XX, un clásico incuestionable que resulta hoy, más de setenta años después de su primer estreno, absolutamente moderno y contemporáneo. Esta obra maestra de Tennessee Williams, ganadora del Premio Pulitzer en la categoría de Drama, cuenta la historia de Blanche DuBois, una dama sureña con delirios de grandeza, refugiada en un mundo inventado, presumida, altanera y desequilibrada, y Stanley Kowalski, su rudo cuñado, miembro de la clase inmigrante proletaria, que en esos tiempos incrementaba su influencia y determinación en la sociedad estadounidense.
En 1951, Elia Kazan dirigió la película Un tranvía llamado Deseo, basada en la obra de Broadway también dirigida por él, y ganó varios premios, entre ellos un Oscar en la categoría de Mejor Actriz, por la actuación de Vivien Leigh como Blanche DuBois. Ahora, este nuevo montaje teatral que llega al Arriaga se aleja voluntariamente de aquella referencia para encontrar su propio camino para contar esta fascinante historia.


En el montaje de David Serrano, confeccionado con mucho oficio y buenos mimbres, pero apegado a la época original y a la película, no se advierte relectura alguna. Por su extremado repertorio gestual, la Blanche de Nathalie Poza parece un caso clínico antes que una víctima de la gente sin escrúpulos que la vida puso en su camino: de estar más contenida, enriquecería el saturado arco emocional de su nerviosa y trémula criatura. El Kowalski de Pablo Derqui es vigoroso, rudo, algo más tibio que el de Brando. El público aplaudió la función en pie.
Trabajos expresivos y técnicos que apuntalan un montaje correcto que, si bien rebaja la intensidad del original, mantiene viva la universalidad de Tennessee Williams. Porque, incluso suavizado, Un tranvía llamado Deseo sigue hablando con sinceridad y profundidad sobre la oscuridad del alma humana, el poder del deseo, el arrebato de la locura y la necesidad, tan humana, de inventarse una vida menos cruel para sobrevivir.
Un tranvía llamado Deseo es un ejemplo de cómo se tiene que escribir una obra, de cómo se suministra la información del pasado (abundante y sofisticada), con todas esas mentiras, equívocos, recuerdos edulcorados o reconstruidos favorablemente. Y, sobre todo, cómo los caracteres más complejos nos mantienen en la duda sobre su cordura o su vesania. Es cierto que es un texto largo y que el director ha hecho una apuesta firme por desarrollarlo plenamente.Sin embargo, no se puede negar que es un espectáculo que se disfruta; porque posee componentes muy sólidos.
Autor: Tennesse Williams
Dirección y adaptación: David Serrano
Reparto (por orden de intervención):
Reparto:
Blanche Dubois: Nathalie Poza
Stanley Kowalski: Pablo Derqui
Stella Kowalski: María Vázquez
Eunice Hubbel: Carmen Barrantes
Harold Mitchell: Jorge Usón
Pablo: Rómulo Assereto
Steve: Mario Alonso
Joven: Carlos Carracedo
Diseño de espacio escénico: Ricardo Sánchez Cuerda
Diseño de vestuario: Ana Llena
Diseño de iluminación: Juan Gómez-Cornejo
Diseño de espacio sonoro: Luis Miguel Cobo
Movimiento escénico: Carla Diego Luque
Ayudante de dirección: Montse Tixé
Una producción de Producciones Abu, Milonga Producciones y Teatro Picadero
Distribuye Producciones Teatrales Contemporáneas