TEATRO VALLE-INCLÁN 

 

Trilogía de la ceguera: “La intrusa”, “Interior” y “Los ciegos” de Maurice Maeterlinck
Del 22 de abril al 24 de mayo.

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El Centro Dramático Nacional pone en escena tres obras que sumergen al público en el espectáculo y le plantean preguntas radicales sobre la condición humana y su sentido.

El suspense es el elemento que domina las tres obras de Maurice Maeterlinck fusionadas en este montaje bajo el título TRILOGÍA DE LA CEGUERA. La intrusa, El Interior y Los ciegos también tienen en común el contenido y las temáticas que abordan.

Temas como la soledad, la negación de la muerte o la pérdida de identidad están presentes en todo momento a lo largo de las mismas.
Un discurso teatral que anticipa la esencia del gran cine de suspense y del terror contemporáneo.

 

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Maeterlinck es un autor clave en el desarrollo de la literatura dramática europea contemporánea. No sólo es de vital importancia para nutrir el imaginario de nombres tan decisivos de la escena como Stanislavski o Meyerhold, sino que además su valía literaria lo hace ganador del Premio Nobel de Literatura en 1911.

El uso de la poesía y el símbolo como elementos, no sólo literarios, sino articuladores del discurso teatral, encuentran su profunda raíz en este belga nacido en Gante, que se comunica con nosotros desde el silencio y la soledad de una pequeña ciudad anclada en el tiempo, para hablarnos sobre la angustia del hombre contemporáneo: el miedo a lo desconocido, la negación de la muerte y los peligros de silenciar aquello que nos conecta con el misterio y el abismo y que es, paradójicamente, lo que realmente nos hace humanos.

En estas tres obras que proponemos (La intrusa, Interior y Los ciegos), hay un elemento dramatúrgico fundamental que las dota de un poder hipnótico para el espectador, llevándole a estar involucrado de principio a fin con lo que sucede, y que está íntimamente conectado con emociones profundas. Es el suspense. Y si a ese recurso dramatúrgico, del que se hiciera maestro Hitchcock, le sumamos que el contenido y las temáticas de estas tres piezas atraviesan los miedos y terrores básicos del hombre contemporáneo (la muerte, la soledad, la pérdida de la identidad y el sentido vital, lo sobrenatural, lo insondable e inenarrable, lo desconocido, la locura y la otredad), lo que Maeterlinck consigue son tres bombas de relojería.

No es de extrañar, entonces, que el suspense sea uno de los géneros favoritos del gran público, sobre todo a través del cine, medio que ha cultivado y favorecido este género, consciente de su gran capacidad de sugestionar y emocionar al público. Y aquí proponemos un espectáculo con tres textos que no sólo poseen esa capacidad de sumergir al público en el espectáculo, sino que plantean preguntas radicales sobre la condición humana y su sentido.

Maeterlinck anticipa la esencia del gran cine de suspense y terror contemporáneo, y nos ofrece un teatro de evocación y resonancias, sugerencias y sensaciones, que apela y dialoga directamente con las pulsiones irracionales e inconscientes del espectador. Un viaje emocional a través de los miedos más humanos.

Vanessa Martínez, Antonio C. Guijosa y Raúl Fuertes

 

TRILOGÍA DE LA CEGUERA - ©marcosGpunto

TRILOGÍA DE LA CEGUERA – ©marcosGpunto

 

 

LA INTRUSA
Versión y dirección: Vanessa Martínez  

Reparto

La familia de una mujer enferma:

SU CUÑADA    Lucía Barrado
SU HIJA MENOR    Lucía Fuengallego
SU MARIDO    Pablo Huetos
SU MADRE    Celia Nadal
LA CRIADA    Verónica Ronda
SU HERMANO    Pedro Santos
SU CUÑADO    Carlos Silveira
SU HIJA MAYOR    Gemma Solé

 

La intrusa fue escrita en 1890. Se considera una joya del teatro simbolista. Un grupo de familiares esperan juntos la muerte inminente de una mujer que acaba de dar a luz. El
abuelo que es ciego empieza a sentir la presencia de alguien, primero en el jardín y luego dentro de la casa. Esta sensación se va acercando a ellos hasta que se produce la
muerte de la mujer. Los efectos sonoros en esta obra adquieren gran importancia.

 

La Intrusa es un psicothriller simbolista; es la historia de una familia degenerada por su endogamia, compuesta de espectros, ausencias y personajes desconcertantes.
Todos esperan, no saben muy bien a quién.
Todos tienen razones ocultas para no querer estar allí y, sin embargo, no pueden evitar estar.
Todos ocupan una casa que no sabemos a quién pertenece.
Todos son presa de una situación que nadie, salvo la abuela y los niños, llega a descifrar, quizá porque, como decía Maeterlinck, el mundo espiritual es más accesible para los viejos y para los niños, ya que ellos son los más cercanos a la muerte.
Todo sucede en el silencio, en la trágica cotidianidad. Todo transcurre bajo tierra, entre los diálogos sin salida que separan a los interlocutores en vez de relacionarlos.
Esta saga truncada, que nada entre el absurdo becketiano y la muda violencia pinteriana, será la protagonista de la primera de las tres obras de nuestra trilogía.
La  Intrusa constituye uno de los textos pilares del simbolismo nórdico. En España alcanzó un gran éxito a principio del siglo XX gracias a  Valle Inclán, que fue traductor y admirador declarado de Maeterlinck.

Vanessa Martínez

 

INTERIOR
Versión y dirección: Antonio C. Guijosa

Reparto

CORO        Lucía Barrado
EL FORASTERO    Quique Fernández
MARÍA        Lucía Fuengallego
CORO        Pablo Huetos
El VIEJO        José Vicente Moirón
CORO        Celia Nadal
LA JOVEN    Verónica Ronda
CORO        Pedro Santos
CORO        Carlos Silveira
MARTA        Gemma Solé

 

Interior escrita en 1894. La hija de una familia ha ido a visitar a su abuela. Su verdadera intención era quitarse la vida tirándose al río. Los padres están tranquilos en su
casa ya que no esperan a la muchacha hasta la mañana siguiente. Dos hombres, uno de ellos anciano, llegan a la casa con el cuerpo inerte de la joven. Desde el exterior
observan la placidez de la familia ignorante de la tragedia. El diálogo se establece solo entre estos personajes fuera de la casa; en el interior permanecen mudos.

 

Dos desconocidos se acercan a una casa para anunciar una muerte. Sin embargo, al mirar por las ventanas la felicidad de quienes viven en ella quedan paralizados, sin atreverse a dar la noticia.
Éste es el planteamiento de Interior, la segunda pieza de esta trilogía que hemos aunado en el espectáculo.

Maeterlinck escribe una función intrigante y perturbadora, escribe una función sobre una mirada, sobre un tipo de mirada. Los personajes que miran, al conocer una realidad que los personajes observados ignoran, perciben el mundo de una manera distinta, completamente nueva. Lo que observan les resulta de repente extraño, ligeramente borroso, casi irreal. Y ya no quieren hacer lo que han venido a hacer.
La pieza es tan abierta que admite muchas posibilidades. Yo he querido centrar el montaje en los personajes que miran, en esos personajes que permanecen fuera sabiendo que más tarde o más temprano tengan que dar la noticia. Saben que es inevitable, pero hasta que llegue ese momento observan y esperan.
¿Qué hay en esa espera? Hay miedo, por supuesto. Hay también rabia, y tristeza. Hay compasión por quienes van a sufrir. Y hay también un cierto orgullo, una elección consciente de aguantar de la mejor manera posible el tiempo que tenemos antes de enfrentarnos a la desgracia, o a lo inevitable.

Gente que mira sin hacer nada. Pero que representan maneras muy diferentes de enfrentarse a la muerte, y a todo lo lamentable de la vida. El reto desde la dirección es conseguir que vivamos esa especie de foto fija como un viaje, que sintamos con los personajes esa paleta de emociones diferentes con la que viven la desaparición de la felicidad que observan. Y contagiar esa mirada.

Antonio C. Guijosa

 

LOS CIEGOS
Dirección y dramaturgia: Raúl Fuertes

Reparto

CIEGA 3        Lucía Barrado
CIEGO 5        Quique Fernández
CIEGA 2       Lucía Fuengallego
CIEGO 3           Pablo Huetos
CIEGO 4       José Vicente Moirón
CIEGA 1        Celia Nadal
CIEGO 2        Pedro Santos
CIEGO 1         Carlos Silveira
CIEGA 4        Gemma Solé

 

Los ciegos fue escrita en 1890. Doce personajes ciegos esperan en un bosque en medio de la noche la llegada de un sacerdote que debe recogerlos para llevarlos de nuevo
a su residencia. Ellos no lo ven, pero el sacerdote yace muerto cerca del grupo. Esperan inútilmente y el diálogo entre los personajes son solo preguntas acerca de la
situación en la que se encuentran. Es inevitable reconocer un cierto parecido con la obra de Samuel Beckett Esperando a Godot.

 

Tristemente, “Los Ciegos” es una función que está demasiado conectada con la realidad que vivimos actualmente: varios personajes ciegos, perdidos y solos en un bosque, abandonados por su guía, esperan a que éste regrese, incapaces de saber qué hacer ni a dónde ir, incapaces siquiera de darse cuenta y valorar la amenaza que les cierne hasta que es demasiado tarde.
Para mi es, por tanto, una metáfora clara y desoladora de nuestra sociedad contemporánea, una radiografía de la profunda crisis espiritual y ética que padecemos en nuestra irónicamente llamada “sociedad del bienestar”, donde realmente no vivimos, sino que “sobrevivimos”, en esta deriva ideológica y moral que es nuestro país y Europa: la pérdida de sentido vital, la soledad y falta de comunicación interpersonal en la era de internet, la corrupción, la apatía social, la pérdida de valores y derechos del ciudadano, las tensiones y ansiedades que todo ello nos genera, no son sino los restos de un naufragio anunciado y que jamás quisimos ver. Ahora ya no nos queda más remedio, después del dolor al quitarnos las vendas, pero seguimos igual de ciegos, perdidos, desamparados, sin guía, a la deriva, en un permanente “sálvese quien pueda”, intentando desesperadamente encontrar respuestas a preguntas que todavía ni siquiera hemos formulado.
Personalmente, siempre intento que la lectura que hago de cada función que dirijo, llegue escénicamente de la forma más emocionante, honesta y contundente al espectador. Esto me ha llevado en este caso a unas decisiones de dirección que intentarán que el espectador comparta el viaje y el devenir de “Los Ciegos”, un viaje terrible pero también espero que conmovedor y purificador, por la condición catártica que tendrá el montaje.

Raúl Fuertes

 

 

FICHA

Autor: Maurice Maeterlinck
Dirección: La intrusa, Vanessa Martínez | Interior, Antonio C. Guijosa | Los ciegos , Raúl Fuertes
Traducción:  Ana Rodríguez Partearroyo
Escenografía: Mónica Teijeiro
Vestuario: Ana López Cobos
Iluminación: Daniel Checa
Diseño de sonido: Mariano García
Música: Daniel Centeno
Cartel: Isidro Ferrer
Fotos: marcosGpunto

Reparto: Lucía Barrado, Quique Fernández, Lucía Fuengallego, Pablo Huetos, José Vicente Moirón, Celia Nadal, Verónica Ronda, Pedro Santos, Carlos Silveira, Gemma Solé

Producción Centro Dramático Nacional

Fechas y horarios: del 22 de abril al 24 de mayo
martes a sábado a las 19:00 horas y domingo a las 18:00 horas.  TEATRO VALLE-INCLÁN

› Encuentro con el público el 7 de mayo al finalizar la función.

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