Pablo siendo Puyol

Cuando esta maravillosa profesión apareció en mi vida por casualidad (nunca he sido de esos actores que desde niño lo tenían claro y que sus vidas siempre han girado en cómo llegar a lo que siempre han querido); jamás, ni en mis mas valientes pensamientos, estaba el llegar a dirigir una función de teatro.

 

Pero mi carrera y mi amor por esta maravillosa profesión han ido creciendo de la mano. He aprendido a amarla al mismo tiempo que iba aprendiendo a colocarme delante de una cámara, a decir un texto y a mirar a los ojos de mis compañeros en escena.

Por una mezcla de suerte y dedicación absoluta he conseguido seguir en ella después de más de 20 años de profesión y eso ha hecho que, aunque sea simplemente por la cantidad de tiempo que he pasado encima de un escenario, haya aprendido mucho. Como veis no paro de repetir el verbo aprender, no es por falta de vocabulario, es premeditado ya que si algo tengo claro de este mundillo es que no puedes dejar NUNCA de APRENDER, en el momento en el que creas que lo sabes todo y que estás por encima del bien y del mal, ya se encargará esta rueda que no para en pasarte por encima y dejarte hecho jirones a un lado de la carretera.

Pues ahora me ha llegado el momento de aprender una cosa nueva: dirigir. Era algo que llevaba ya un tiempo rondándome en la cabeza y que después de “Venidos a menos” empezó a ser casi una necesidad. La llevaba en silencio, como las hemorroides, pero estaba ahí y cada vez era mas grande. Y en esas estaba cuando un día aparece Victor Elías y me propone que les dirija “algo” a Luisber Santiago y a él.

No había texto, no había nada, sólo muchas ganas de hacer algo divertido y alguna que otra idea suelta. El proceso hasta tener un texto ha sido varias cosas a la vez, raro, difícil y también bonito. Después de leer varios que me gustaron mucho, decidí que esos serían los guionistas que quería que hicieran esta aventura con nosotros. Acerté.

 

El trabajo no era nada fácil, tenían que escribir algo que durara entre 60 y 80 minutos y que tratara de la paranoia que se nos había ocurrido y que tuviera un tono de humor como el que queríamos. Una obra a la carta para ponerle más sal a la cosa… todo eso en unas tres semanitas. Así que, los pobres Sergio Granda y Pablo Bartolome, se pusieron a ello y tras varias correcciones y cambios en alguna de las tramas, el texto estaba acabado. Estos dos guionistas pueden estar muy orgullosos de su trabajo y yo les agradezco enormemente el esfuerzo que sé que han hecho para darnos la posibilidad de matar a Julio Iglesias, siempre desde el cariño y el respeto jejeje…

Una vez tenemos el texto, empieza la carrera hacia el estreno. Y digo carrera porque no hay una mejor manera de calificar en lo que se convierten los ensayos una vez se decide que día va a ser el estreno oficial. Nunca hay tiempo suficiente y por mucho que ensayes siempre te parece que no vas a llegar. Esta sensación siempre la he vivido desde mi faceta de actor, pensando que si tuviera más tiempo haría esto o lo otro y que le daría a mi personaje más matices. Pero desde el lado de la dirección es si cabe mucho más angustioso ya que el global de la función depende de ti y no paras de ver cosas que mejorar. Falta de ritmo por aquí, poco movimiento escénico por allá, textos que no terminan de decirse con la intención que tu querrías y sobre todo, dudas. Las dudas del mundo sobre si lo que estás haciendo es o no lo correcto, si estás llevando la función hacia donde debe ir, sobre si los actores estarán contentos con tu forma de dirigir, etc…

Y entonces, te paras un momento, tienes una charla con los actores y ,después de reflexionar un rato, llegas a la conclusión que siempre has sabido pero que se te había olvidado, que uno tiene que ser fiel a lo que cree y a cómo quiere hacer las cosas. Uno no puede hacer nada intentando contentar a todo el mundo porque eso es absolutamente imposible.

Acojona que tu nombre aparezca en un cartel bajo el epígrafe “director”, más si es la primera vez que lo haces; pero este mundo es de los valientes, y valiente no es aquel que no tiene miedo, si no el que es capaz de vencerlo.

Así que, teniendo claro qué hacer y con el buen rollo que tengo con los dos actores, estoy aprendiendo a dirigir mientras dirijo. Me estoy conociendo en una faceta nueva y desde un punto en el que no me conocía.  De eso trata todo ésto, de que pasen los años, que pasen y que hagas las cosas que hagas, siempre encuentras cosas nuevas que aprender, de ti y de la profesión.

 Pablo Puyol

 

Pablo siendo Puyol
5 100% 1 vote

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies