
FLAMENC OH!! en el Gran Teatro la Estación Príncipe Pío
19 mayo, 2026
DRÁCULA,UNA COMEDIA TERRORÍFICA en el Roof Lírico del Teatro Calderón
22 mayo, 2026CNTC
presenta
24 septiembre 2026 – 22 noviembre 2026
Laila Ripoll inauguró la 49ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro con «El caballero de Olmedo», de Lope de Vega. Dirigida por Ripoll, es el espectáculo inaugural de la temporada 26-27 en la CNTC. Del 24 septiembre 2026 – 22 noviembre 2026
Y, como dicen desde la CNTC, también uno de los más hermosamente poéticos. Estrenada en 1620, los espectadores asistían a una especie de crónica de una muerte anunciada en la que, desde el inicio, conocían más que los personajes mismos, por lo que esa suerte de fatalidad generaba una profunda inquietud. Más de cuatrocientos años después los espectadores continuamos siendo cómplices, continuamos compartiendo el secreto del destino de los personajes, pero también sabemos hoy que don Alonso es un claro precedente del posterior héroe romántico; sabemos que la poesía de diálogos y situaciones está cargada de mitos presentes en las historias de terror de muchas culturas (aparecidos, emplazados, el destino terrible e inevitable); y que, ya en el siglo XX, Freud hablará de Eros y Thanatos, las pulsiones contrarias pero inseparablemente unidas de la vida y la muerte… ¿Cómo no volver a Olmedo con todo ese arsenal de conocimiento contemporáneo?
La canción popular y el monstruo. El héroe romántico de luz y el antihéroe rodeado de sombras y oscuridad: Don Alonso y don Rodrigo.
El contraste entre la vida y la muerte, la luz y la sombra.
Y lo inevitable.




Tragicomedia de Lope de Vega, escrita probablemente entre 1620 y 1625. Se publicó póstumamente en 1641. Es una de las obras más famosas del Siglo de Oro español y se basa en una canción popular muy conocida en la época:
«Que de noche le mataron
al caballero,
la gala de Medina,
la flor de Olmedo.»
La obra cuenta la historia de Don Alonso, un joven y valeroso caballero de Olmedo, admirado por su nobleza, valentía y gallardía. Durante una feria en Medina del Campo, se enamora de Doña Inés, una bella joven. Su amor es correspondido, pero surge un conflicto con Don Rodrigo, un pretendiente rechazado y celoso, que representa el honor herido y la envidia.
La trama combina elementos de comedia romántica (en los dos primeros actos) con un tono trágico en el desenlace, donde intervienen temas como el destino, el honor, los celos y la fatalidad. Incluye personajes secundarios como la alcahueta Fabia (una especie de Celestina), que ayuda en los amores con hechizos y astucias, y el gracioso Tello.
La historia se inspira en un suceso real o legendario del siglo XVI: el asesinato de un caballero de Olmedo (posiblemente Juan de Vivero) en 1521, tras una corrida de toros en Medina, a manos de rivales envidiosos. Lope sitúa la acción en el siglo XV, aunque refleja costumbres de su época.
Es una de las obras más representadas de Lope, con gran éxito en teatros clásicos, adaptaciones modernas y festivales (como el de Olmedo, Valladolid).



Si me preguntas te diré que EL CABALLERO DE OLMEDO, como suele pasar habitualmente en la casa del clásico, es la elección perfeta para arrancar temporada.
Laila Ripoll ha iniciado su residencia creativa en el mismo con un esta tragicomedia de capa y espada, narrada sin florituras. Descrita con una absoluta limpieza visual donde los elementos son pocos y ajustados, una clara directriz interpretativa a favor del texto donde. Las proyecciones ejercen de augurios y la música acuna el drama de la historia.
Algunos dirán que es formato clásico, yo creo que es respeto al autor y sobre todo al texto lleno de honor, celos, amor cortés, brujería, presagios sobrenaturales y fatalidad. El verso, más prosa en esta adaptación, es especialmente bello y el tono anticipa todos los elementos románticos y góticos.
EL CABALLERO DE OLMEDO, probablemente, como casi todo el teatro del siglo de oro, mantiene conflictos demasiado actuales (honor, deseo, poder, destino) no caduca y admite lecturas románticas, políticas, góticas o psicológicas, como esta versión .
La joven compañía resuelve con eficacia pero, como suele pasar en este tipo producciones, los veteranos guían bien y seguros. Siempre en los papeles de sirvientes, brujas, agoreros… Pero sería muy injusto no destacar a la totalidad de la compañía. Lo que si hay que alabar, y mucho, es al equipo artístico. Esa vaporosa y efectiva escenografía de Arturo Martín Burgos que aupa al trabajo de videoescena de Álvaro Luna y Elvira Ruiz Zurita más descriptivo que narrativo, siempre apoyando el contenido y obviando la explicidad. El hermoso y acertado vestuario de Almudena R. Huertas (esas capas!!!!). La iluminación de Luis Perdiguero, precisa para la intriga. La música de Mariano Marín, susurrada y alcanzando el protagonismo exacto.
Es un conjunto hermoso, bonito, sólido y bien realizado de un clásico para el arranque del clásico.
Reparto Elisabet Altube, Arantxa Aranguren, Clara Cabrera, Javier Díaz Gil, Carlos Jiménez-Alfaro, Sandra Landín, Teo Maiztegui, José Luis Martínez, Toni Misó, Gerardo Quintana, Mateo Rubistein, Víctor Sáinz y Jorge Varandela.
Diseño de escenografía Arturo Martín Burgos
Diseño de iluminación Luis Perdiguero
Diseño de vestuario Almudena R. Huertas
Videoescena Álvaro Luna con la colaboración de Elvira Ruiz Zurita
Música original y espacio sonoro Mariano Marín
Diseño de sonido David Roldán
Diseño de caracterización Moisés Echevarría
Asesora de verso Eva Rufo
Canciones Raquel Molano
Lucha escénica Kike Inchausti
Ayudante de dirección Pablo Martínez Bravo
Ayudante de escenografía Laura Ordás
Ayudante de iluminación Jesús García Pecharromán
Ayudante de vestuario Pablo Alcándara
Producción Compañía Nacional de Teatro Clásico