MOLLY BLOOM

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Pentación

presenta

MOLLY BLOOM

DEL ULISES DE JAMES JOYCE

Molly Bloom. Todas las mujeres somos la misma mujer

Qué es una mujer, se preguntaba seguramente James Joyce cuando escribió el último capítulo de su Ulises. 24.000 palabras. Sin puntos ni comas. Y como un hombre osado entró en el pensamiento de Molly. Pensamiento que defnió arrollador y tembloroso de tanta contradicción. Pensamiento que volaba sin fltros. Y cuando consiguió publicarlo en 1922, hoy hace 100 años, sus lectores se horrorizaron ante tal brutalidad y desvergüenza. Una mujer casada no podía expresarse así… Se dieron de bruces con una Molly inabarcable, inclasifcable, una mujer que no podían encapsular, como tampoco a la condición femenina.
En 1980 José Sanchis Sinisterra y yo, decidimos llevar el mítico capitulo 18 del Ulises a la escena. Una versión, «La Noche de Molly Bloom». 10.000 palabras. El pensamiento sin fn de una mujer insomne, solo abatida por el sueño. Una mujer, que recorria las calles de su vida a tropezones, vida que ella sabía inexplicablemente injusta, y llena de oscuros deseos. Sus gritos conmovedores por la urgente necesidad de oxígeno limpio zarandearon el alma de muchas mujeres. Y de muchos hombres. Cautivó al público. 
Hoy cuarenta años después, las mismas palabras escritas por Joyce, caen sobre mi carne viva de mujer con 77 años cumplidos.
La emoción y el trastorno que me producen me acercan a un nuevo dibujo. Ahora entiendo su deseo infnito de sexo embriagado de dolor. Ahora entiendo la aceptación del latente deseo insatisfecho de ser amada, cicatriz imborrable. Veo ironía, ahora veo humor descarado y sabio.
Hoy las palabras de Molly Bloom permanecen intactas, pero el mundo se mueve y se transforma. Deseo convertir su resignación y sus renuncias en generosa aceptación de la vida de mujer madre y amante que sostiene el mundo. Huelo sus secreciones, la sangre, la leche de sus pechos, fuerza imparable de la madre naturaleza, de la madre tierra, Molly es un espíritu libre y puro, que no se somete al control y al abuso masculino, Molly igue
diciendo SI a la vida. Y por eso hoy su capacidad de provocación es mas impactante. 
Con más Amor. Con más Humor. Asumiendo riesgos. De ahí nace su apabullante belleza.


Magüi Mira

La huella de Joyce, la huella de Molly

Sí, Ulises está considerada como la obra que más ha influido en la narrativa del siglo XX, y sí, su último capítulo necesariamente ha tenido que contribuir al cambio social que tan lentamente se va produciendo con respecto al lugar que la mujer ocupa en nuestra sociedad.
Sí, Ulises provocó escándalo entre la comunidad literaria de su época, a la que le costó aceptar que otra manera era posible, y sí, Joyce dotó a Molly de características que rompían los límites que eran (¿y son?) permitidos a la mujer.
El monólogo de Molly Bloom, esposa del protagonista que acostada espera el regreso de su marido, fue probablemente el capítulo más difícil de admitir, no solo por la técnica literaria utilizada, también porque atentaba directamente contra la moral establecida. Joyce expresa el pensamiento de Molly en ocho oraciones sin signos de puntuación para que Molly exprese
su pensamiento más íntimo, tan íntimo que está cerca del inconsciente. Molly reproduce el pensamiento en el momento en el que surge sin la organización lógica que tiene la expresión verbal. Molly no se confesa, Molly se recrea, duda, recuerda, siente, late. Molly piensa.
Si Leopold Bloom es un equivalente al Ulises de Homero, es estupendo que su esposa sea la representación de Penélope siendo todo lo contrario al mito griego. Molly tiene una aventura amorosa y se recrea en otros recuerdos apasionados y sexuales. Tal vez para Joyce lo que Molly tiene de Penélope no sea su fdelidad sino su presencia. Molly está presente a lo largo de toda la obra. Cuando llegamos al último capítulo, no necesita presentación, sabemos quién es y qué lugar ocupa en la vida de Leopold. Y si desgajamos ese último capítulo del resto de la obra, cuando terminamos la lectura, conocemos íntimamente a esta mujer que nos hace cuestionarnos la visión del universo femenino, de lo que creemos que hemos logrado y lo que nos queda por alcanzar.
Sí, Joyce crea una nueva imagen de la mujer otorgándole actitudes reprobables para la moral establecida, sin que eso la convierta en perversa o malvada.
El capítulo dieciocho comienza y termina con un poderoso sí. Comienza con un sí del presente de Molly, y termina con el recuerdo de un antiguo sí. La emoción con la vivamos ese último sí de su recuerdo, dependerá de la lectura que hagamos de todo el capítulo, de la huella que hayan dejado en nuestro entorno, y en nosotros y nosotras, Joyce y Molly.


Marta Torres

Equipo artístico

REPARTO

Magüi Mira

EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO

Versión y dirección: Marta Torres y Magüi Mira
Diseño de iluminación: José Manuel Guerra
Diseño de vestuario: Helena Sanchis
Espacio sonoro: Santi Martínez
Gerencia y regiduría: Jorge Muñoz
Diseño de cartel y fotografía: Geraldine Leloutre
Productor: Jesús Cimarro
Una producción de Mirandez Producciones y Pentación Espectáculos

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