Compañía Nacional de Teatro Clásico y ElenArtesescénicas
presentan
Diálogo contemporáneo a partir de Don Gil de las calzas verdes
Del 13 al 30 de marzo de 2025
La Compañía Nacional de Teatro Clásico estrena Las pequeñas mudanzas escrita y dirigida por Vanessa Espín. El tema central de la obra nos habla de heroínas que luchan contra abandonos, vergüenzas, dolores y otros romances. El montaje es un Diálogo Contemporáneo a partir de Don Gil de las calzas verdes de Tirso de Molina
La obra estará en cartel del 13 al 30 de marzo de 2025 en la sala Tirso de Molina del Teatro de la Comedia.
Las pequeñas mudanzas nos habla de valentía y de ausencias. De ausencias que dejan rastros de dudas, de miedos, de vergüenza y de dolor. Las pequeñas mudanzas cuenta la historia de una mujer que ha crecido sin padre, de sus mudanzas afectivas, de la consciencia del abandono, de su amor, de su miedo a vivir, de su odio y de su venganza. Nuestra protagonista ha aprendido la valentía del personaje que creó Tirso de Molina en su Don Gil de las calzas verdes, y con sus ecos nos habla del aprender a decir adiós.
Las pequeñas mudanzas comienza cuando Valeria se cae por su propio agujero. Después de una dolorosa ruptura se vuelve a casa de su madre con casi cincuenta años y el miedo y la vergüenza de ser una looser. Está en ese momento en el que no consigue ver más allá de su propia herida.
A la vuelta de la esquina se atropellan todos sus fantasmas preparados para hablar del miedo. Piensa que se está volviendo loca como su tía Paca o que va a terminar sola y con la honra rota como su madre.
Pero Valeria, decide no conformarse y se lanza como un silbo a buscar aquello que se rompió y que se ha quedado estancado. Se sumergirá en las preguntas de su pasado y buscará al padre que conoció poco y mal, con la esperanza de solucionar aquello que sigue roto ¿Será demasiado tarde? ¿Quién quiere ser ella? ¿De quién depende su vida?
La CNTC estrena Las pequeñas mudanzas con texto y dirección de Vanessa Espín. Se trata de un espectáculo que forma parte de los Diálogos Contemporáneos, ciclo cuyo objetivo fundamental es poner en valor la capacidad de nuestros clásicos para influir en la creación contemporánea, y a su vez poder brindar la posibilidad de que autores de la actualidad iluminen los aspectos menos conocidos de estas grandes obras. Se trata de unapieza originalque dialoga desde la contemporaneidad con nuestro legado clásico, en este caso con Don Gil de las calzas verdes de Tirso de Molina, obradirigida por Sarah Kane y actualmente representándose en la sala principal del Teatro de la Comedia.Las pequeñas mudanzas nos habla de valentía y ausencias. De ausencias que dejan rastros de dudas, de miedos, de vergüenza y de dolor. Es la aventura de una heroína, Valeria, que lucha contra el dolor del abandono buscando a un padre que desapareció cuando ella no había nacido.
¿Qué hacer con todo ese pasado? ¿Cómo afrontarlo? ¿Cómo gestionar las herencias familiares, sobre todo el miedo heredado y la necesidad de enfrentarnos a él para construir nuestro propio destino.
Si bien el motor de la obra de Tirso de Molina es el afán de la astuta doña Juana por reconquistar a su amor a través del artificio y el ingenio, Las pequeñas mudanzas aborda la historia de una mujer que ha crecido sin padre, de sus mudanzas afectivas, de la consciencia del abandono, de su amor, de su miedo a vivir, de su odio y de su venganza. Nuestra protagonista ha aprendido la valentía del personaje que creó Tirso de Molina en su Don Gil de las calzas verdes y, con sus ecos, nos habla del aprender a decir adiós.
La directora Vanessa Espín nos explica que «quiero contar la historia de una mujer que ha crecido sin padre. Quiero hablar de las mudanzas afectivas que se convierten en abandonos y nos llevan al primer abandono. Ese que es nuclear y que nos marcó para siempre. Quiero hablar de los abandonos en mi familia. De las mudanzas familiares. Quiero hablar de vivir, de amar, del miedo a vivir. Del odio y de la venganza. Quiero hablar de las rupturas. Quiero hablar del adiós y de la puerta que se abre después del adiós».
Las pequeñas mudanzas mantiene al público alerta por la viveza del relato, por los hábiles saltos de caballo que su autora da entre las casillas de su obra y las de la comedia de Tirso y por la luminosidad de sus intérpretes, las cuales deben desdoblarse: de haber en escena cuatro actrices, quedarían mejor deslindados personajes que ahora quedan superpuestos. Espín sabe qué contar y cómo contarlo, pero en ocasiones narra mediante extensas tiradas de texto asuntos cuyo vehículo apropiado sería el diálogo. Posee nuestra autora y directora un agradecido sentido del humor codornicesco, que, de proponérselo, podría aprovechar a fondo. Julia Rubio canta como los ángeles los cuplés de Concha Piquer y cuanto le pongan por delante.