

presenta
Autor: Terrence McNally Adaptación: Manuel Benito Dirección: Pilar Massa
Del 11 de octubre de 2025 al 3 de enero de 2026. Viernes y sábados 18.15h.
Esta obra, un drama romántico sobre dos personas comunes enfrentándose al amor y la soledad, se presentó en el Teatro Lara en 1997, dirigida por Mario Gas y protagonizada por Anabel Alonso y Adolfo Fernández, y tuvo una reposición en 2018 bajo la dirección de Magüi Mira, con Esther Acebo y Manu Cuevas. Ahora es Pilar Massa, con adaptación de Manuel Benito, quien dirige a Fátima Baeza y Guillermo Manuel Ortega.
En un pequeño, pequeñísimo apartamento, en un barrio de Manhattan, los dos protagonistas, Frankie y Johnny están haciendo el amor, llegando al clímax de la que ha sido -para Frankie- una relación de una noche; -para Johnny- la conexión, el inicio del camino hacia el amor.
Son compañeros de trabajo desde hace tiempo. Él, cocinero y ella camarera en un restaurante griego de algún lugar de Nueva York. Johnny es persistente, intenso, implacable, entrometido y romántico; con su entusiasmo inagotable intenta convencer a Frankie de que es su alma gemela, Frankie le responde desde la soledad, el hastío, el dolor y el sarcasmo como autodefensa. Le gustaría creer a Johnny pero la experiencia no se lo permite. Todavía.
A medida que transcurre la noche en este “aquí y ahora” que es Frankie y Johnny en el claro de luna vamos conociendo el pasado y las reveladoras circunstancias de cada uno. Antes del amanecer Johnny llama a una emisora de radio para pedir “la música más hermosa jamás escrita”, entonces, el “Claro de luna” de Claude Debussy entra en escena como un personaje más.
Y gradualmente, los miedos, las diferencias y los argumentos tan contrarios entre los protagonistas empiezan a convivir con la esperanza, la posibilidad y las coincidencias.
Pero lejos de ser una comedia romántica edulcorada, Frankie y Johnny, la premiada obra de McNally es realista, cotidiana, íntima y transparente.
Un refugio para salvaguardar la autoestima y cerrar heridas pasadas.
«Todo el mundo tiene cicatrices» dice Frankie en un momento determinado de la obra. Es verdad. Todos tenemos cicatrices.
La maravillosa obra de McNally nos enfrenta de una manera honesta y conmovedora a este conflicto universal; la esperanza en el amor cuando ya no hay esperanza en el amor. Huimos de nuestros traumas pasados y no podemos olvidar el dolor profundo que los provocaron porque ahí están las cicatrices para recordárnoslo.
Pero están las entusiastas palabras de Johnny cuando dice: «Lo bueno es que no tiene porqué durar”. Y también tenemos el optimismo de la posibilidad de los sueños imposibles.
Podemos ganar la batalla al dolor, al hastío, al trauma por abandonar un sueño, por las relaciones fallidas o por las graves equivocaciones que cometemos sin posibilidad de volver atrás.
“¿Estás ocultándome algún secreto?” dice Frankie.
«Más bien estoy ocultándote un montón de pequeños secretos” dice Johnny.
Y así, atravesado un montón de pequeños detalles reveladores y transitando por un montón de pequeños matices, se desarrolla de forma gradual esta historia que nos atrapa el corazón con las sinceras emociones de sus personajes.
Nos atrapa el poder de conectar, de asistir como espectadores- voyeurs a este “aquí y ahora» que es Frankie y Johnny en el claro de luna.
“Ahora mismo, en este mismo momento, en esta habitación, nosotros».
Y de alguna forma, como espectadores-voyeurs, llegamos tarde, porque Terrence McNally resuelve el tema de la tensión sexual sentándonos a escuchar la explosión de placer -auténtica dinamita- en la primera escena. Así que, ¿qué nos espera?.
Les advierto de que no hay un largo y profundo beso en la última escena ni la pareja se va a la cama a hacer el amor antes del oscuro final…
Nos espera una emisora nocturna de música clásica, la luna llena y un apetitoso sándwich Western salteado de diálogos nítidos y brillantes, una inolvidable tarde de teatro, y sobre todo; la oportunidad de darle la espalda a todo lo que salió mal y hacer que todo salga bien.
Fátima Baeza
Guillermo Manuel Ortega
Autor: Terrence McNally
Adaptación: Manuel Benito
Dirección: Pilar Massa
Escenografía: Carlos Brayda
Iluminación: Cia de la Luz
Producción: Antonio Fuentes (Teatro Lara)
Producción ejecutiva: Clara Ortega Bosch