Cuando uno ve o ha visto muchos musicales, al final, como pasa siempre, la sencillez y el talento es lo que brilla.
No estoy en contra de las demostraciones faraónicas del género que gusto ver siendo un turista de fin de semana en ciudades anglosajonas, pero cada vez están más vacías. Disney, padre y madre del exceso teatral junto con Lloyd Webber y Cameron Mackintosh, ha decidido dejar de lado esos vacuos empeños para trabajar sobre textos y partituras… si, si, creanme…Tras su El rey León y su Aladdin, está probando nuevas cosas. El libro de la selva (una versión casi para “hipsters modernos” que no le ha salido del todo bien) ; hasta El jorobado de Notre Dame, que probará en breve, una vez más (ya lo hizo hace unos años en Alemania) en Lajolla. Disney Theatrical trata de repetir el éxito  de esa testosterónica producción de Newsies…. “madre de dios” sales agotado tras verla. Y cuando pensamos en sencillez, en cosas pequeñas con talento, o talento al servicio de cosas bien hechas, me viene a la cabeza el ENCORE a la cabeza. Hace muchos años ya que Broadway decidió hacer cosas que les gustaran y crearon la fórmula “encores” o “encore”.  Según Wikipedia el término significa:

 

Un encore es una interpretación adicional al final de un concierto, el término viene del idioma francés, lo que significa “de nuevo”, “un poco más”. Los encores se originan de forma espontánea, cuando el público empieza a aplaudir y pedir una interpretación adicional del artista, después que el concierto había terminado. En algunas circunstancias modernas, los encores son esperados y los artistas lo suelen planificar. Tradicionalmente, en un concierto el público tiene un tracklist del concierto, los encores no están incluidos en esa lista, aún cuando se han planificado. Aunque la palabra se deriva del francés, los franceses comúnmente utilizan une autre o un rappel en las mismas circunstancias, pero a veces gritan “encore!” para hacer que el artista intérprete adicionalmente una canción.

 

Y lo que es en realidad en Broadway y en el mundo de los musicales, ni más ni menos, es una forma de homenajear a autores, directores, creadores o todos aquellos talentos creativos que pasaron por un escenario dentro del género; eso sí, de una forma económicamente rentable. Caja negra, músicos  y actores con texto e incluso atril, para cantar y contar una producción musical. Quizá el ejemplo más llamativo fue el que la viuda de Bob Fosse hizo en Chicago para homenajearle. Construyó un ENCORE con esa función y la salió tan tan tan bien, que aún hoy sigue en cartel. Ese concepto de musical es el que en Estados Unidos se prueba una y otra vez, y si cuela… pues igual seguimos en taquilla o hacemos alguna gira.
El último ejemplo es el de Emma Thompson en el Lincoln Center (visita obligada para todos aquellos amantes de musicales que alguna vez han pasado por New York) con un descarado Sweeney Todd, la próxima primavera llega a Londres.  Ahora el Lincoln Center prepara la misma idea con Show Boat, cinco noches con reparto y  precio de lujo. En Madrid, sin duda, el mejor y más brillante empeño fue el de los Teatros del Canal y su Candide,  joya donde las haya de Leonard Bernstein, donde Paco Mir y  el gran Carlos Heredia tuvieron mucho que ver.

Con el “licensing” (fórmula habitual en la que el productor compra el libreto, la música y la dirección original -esto último cada vez menos puesto que parece ser un gasto evitable- CRASO ERROR) se hicieron grandes obras como La bella y la bestia, El fantasma de la ópera, Rent, Cabaret, Los productores, Victor o Victoria, Avenue Q, Fiebre del Sábado Noche, Victor Victoria, We Will rock you.. o el aburrido y antiguo empeño de Priscilla, reina del desierto. Luego siguió el JukeBox tras la vibrante Mamma Mia, aunque no fue el primer caso en el mundo. En España, se nos fue la olla y  produjimos Quisiera Ser, Marta tiene un marcapasos y la faraónica -en todos los sentidos- Hoy no me puedo levantar. Nos quedan aún un par de elementos por explotar. El primero es el “biopic”, historias de personas/grupos que existieron y en la que se nos narra su biografía: Jersey Boys (Frankie and the four seasons), Beautiful the musical (Carole King) y el nuevo proyecto que tiene alucinado a medio Londres, Sunny Afternoon hablando de los KINKS!!!!

 

En España tenemos muchísimas cosas que podríamos contar o revisitar. Ya lo intentaron con experimentos como Rocío no habita en el olvido (demasiada parecida a End of the rainbow (Al final del arco iris, aquí con Natalia Dicenta). Se de buena tinta que esperan versiones de la vida de Rocío Durcal en cajones de despachos para ser c@ntad@s… había tanto y tantas historias que contar… y en un país con un Sálvame como Biblia de mano es oro, seguro. Pero eso es otra historia.

La razón de contaros todo ésto es porque regresa Grease, esta vez, en concierto.  Llega a la Gran Via de Madrid, al teatro Rialto. Aquí lo han disfrazado con la palabra concierto pero no se han dado cuenta del potencial que tendría el mismo, me refiero a la idea. Si alguien fuera listo y dieran el pistoletazo de salida a esta fórmula (el Encore), podría llevar al espectador a:

– Conocer nuevos musicales que triunfan en otros países y casi casi servir de prueba/test de comportamiento para analizar la viabilidad del mismo.
– Sería un  excelente modo de formar a la gente en este género y hacer del mismo eso, un género, hoy por hoy no va más allá del evento para los espectadores. Me explico, el musical se enmarca más en el aspecto de “evento” más allá del momento teatral propiamente dicho. Eso hace que el nivel de repetición de dicho género en el espectador sea muy escaso.
– Desarrollaría un mercado interesante para los actores y caras conocidas para poder mostrar su talento. En 5/6 funciones podrían desarollar su talento y gran amor por los musicales (estoy pensando en un super actor que “mata” por ello).
– Permitiría “experimentos” creativos que desarrollaría nuevas opciones de mercado (no sólo vamos a ver cosas grandes en musicales)
– Además, fuera del elenco protagonista, incluso generaría compañías estables dentro de un mercado teatral que pasa por un momento, extraño.

– Y  podríamos revisitar títulos que fueron y estuvieron (5 días de El fantasma de la ópera, Evita. Chorus Line) o pudieran venir (Wicked, Hairspray, The Light in the piazza) y así, educar, formar y sembrar.

Creo, sinceramente, que ese mercado puede llevar a los empresarios, o algún empresario avispado, a que cada semana podamos oír y ver un musical de diferente, o un clásico cualquiera sin quemar al público. Cada obra tendría su público (los clásicos gente mayor) los modernos, eso, los jóvenes; los Disney, niños, etc, etc. Y enriquecería al público de musicales y, esto es importante, serviría para “abonar” ese terreno para el futuro, si es que de verdad queremos seguir desarrollándolo.

Señoras, señores, hay camino, terreno y negocio en el Encore…. Imaginan una semana de encores de su musical favorito con dos cantantes pop, dos buenos actores y dos estrellas de…. lo que quieran!!!!!?????

Una experiencia única!!!!

 

Si me preguntas…… Greta

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