

presenta
Basada en la novela de José López Rubio. Una fantasía de Ignacio García May. Dirección de escena: Juan Carlos Pérez de la Fuente.
Del 28 de enero al 7 de marzo de 2027
Roque Six se representará en el Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa del 28 de enero al 7 de marzo de 2027, en la Sala Guirau. Es una producción propia del teatro.
Historia de un “tonto genial” creado por Dios “a contraimagen” de sí mismo. Roque Six es un personaje contagioso y maravilloso que encarna la tontería como forma de vivir sin miedo, haciendo “las obras maestras de la tontería”. Es una comedia vanguardista, delirante y llena de humor que reflexiona sobre la vida, el tedio y la necesidad de cometer “tontadas” para existir plenamente. Mezcla lo absurdo con una profunda ironía sobre la existencia.
Mal de muchos. Roque Six, de José López Rubio, es la historia de un tonto. Lo explicita el propio autor en uno de los momentos más misteriosos de esta novela extraordinaria. Rara vez hace Dios un genio, se nos dice, porque cuesta mucho más que mil hombres normales; pero más difícil le resulta al Creador hacer “un buen tonto, un tonto contagioso, un tonto genial”, porque para ello “hay que empezar por hacer un genio y luego retorcerle la genialidad, para que haga las obras maestras de la tontería”.
Entendemos enseguida que la categoría de “tonto” no pretende ser peyorativa. Porque ese tonto, hecho por Dios “a contraimagen y desemejanza” de sí mismo, es, al mismo tiempo, “una máquina hecha con amor”. No se le echa en cara el ser tonto, ya que fue creado para eso, sino no “haber sabido hacer nada de tu nueva vida”. En otras palabras: se le acusa de no haber vivido; o de haber vivido con miedo, que es lo mismo.
Sacamos en conclusión que la vida consiste en hacer tonterías y que nada malo hay en ello. Pero si vivir es hacer tonterías, entonces el pecado es no hacerlas, porque la alternativa es el tedio. No en vano, en otro capítulo, Roque confiesa que, si a él le hubiera correspondido la “tremenda responsabilidad” de hacerse cargo de las tormentas, no hubiera provocado ninguna por no molestar a nadie ni perturbar instante alguno. Y es para aprender a vivir sin miedo, o sea, para aprender a hacer esas hermosas, inexplicables, enigmáticas tonterías que componen la sal de nuestra existencia y que hacen reír al universo, por lo que Roque se ve condenado a morir y renacer una y otra vez en cuerpos distintos, animado por el humor fabuloso que López Rubio ha sabido insuflar a su protagonista, y que nos recuerda a otro personaje del mismo autor: aquel Pepe Conde que encarnaba en el cine Miguel Ligero (que hubiera sido un gran Roque) y que, al serle propuesta la venta de su alma al diablo, contestaba diciendo, con su gracia sevillana: “El arma e una coza mu zeria”.
Ignacio García May
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