RUZ-BÁRCENAS: UNA VENTANITA POR DONDE SE VE TODO EL PAISAJE

 

Ruz-Bárcenas es una función de teatro escrita, sin saberlo, por el juez Pablo Ruz y Luis Bárcenas, extesorero del PP. Es el interrogatorio, realizado por el juez, en el que Barcenas desmintió sus declaraciones anteriores y admitió que había caja B, sobresueldos de toda la cúpula del partido -incluido Mariano Rajoy-, y financiación ilegal por parte de empresas con contratos con la administración: FCC, OHL, etc.

El dramaturgo Jordi Casanovas sentía un deseo o una necesidad de escribir sobre lo que está pasando, sobre el enorme punto de inflexión estructural que estamos viviendo en este país desde hace, al menos, 5 años. Pero todo lo que se le ocurría para construir una ficción al respecto, me contó, le resultaba poca cosa frente a lo que cada día leía en los periódicos. Entonces se hizo con el texto literal de aquel interrogatorio, publicado por un diario en su versión digital, y se encontró con una pieza dramática de enorme altura y con un aliciente que la hacía única: era real. Entonces cogió aquellas cuatro horas de conversación y las convirtió en 55 minutos respetando la literalidad del lenguaje.

Allí esta todo. Es una pequeña ventana a través de la cual se puede contemplar todo el paisaje: un sistema de saqueo de los presupuestos públicos en beneficio de algunas de las mayores empresas del país con la colaboración imprescindible de partidos políticos. Escuchar y ver a Bárcenas (Pedro Casablanc) y Ruz (Manolo Solo) causa estupor y tanta indignación que, por momentos, se convierte en una negrísima comedia.

Pero no sólo estamos viéndolos a ellos: los depredadores. También nos estamos viendo a todos nosotros. O, al menos, viendo un retrato de la sociedad que hemos construido tras el franquismo y de la cual, todos formamos parte. Una cultura del todo vale en pos del lucro personal, construida desde nuestros sucesivos gobiernos con el apoyo de los principales medios de comunicación. Una incultura, mejor dicho. Una realidad laboriosamente construida desde el primer gobierno de Felipe González y multiplicada hasta la náusea en la etapa Aznar, con el objetivo de crear, no ya una sociedad de propietarios, sino una sociedad de especuladores a costa de los derechos elementales: compra un piso y véndelo más caro, invierte en seguros privados que nutrirán el mismo mercado donde se especula con alimentos, utiliza mecanismos para pagar menos impuestos… El que no se forra en España, es gilipollas. Algo así dijo, quizá con más educación, Carlos Solchaga, ex ministro de Economía con Felipe González como presidente. ¿Seguimos mirando por la ventana o nos planteamos la posibilidad de cambiar el paisaje?

Ruz-Bárcenas termina este mes de abril en el Teatro del Barrio.

Fdo. Alberto San Juan

 

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